Compré una bicicleta, Rin 26, de 18 velocidades que se cambian con la tensión de cable, la compré nueva, marca corsario, frenos de orquilla y marco rígido, le cambié el asiento por uno más ancho, en una tienda de segunda mano conseguí un maletín y lo adapté para que fuera bien agarrado de la bicicleta. Le instalé dos luces blancas adelante y dos luces rojas atrás, tiene una corneta de panadero, llevo herramientas e inflador. Tiene guarda barros, le puse stikers, la personalice a mi gusto. Los demás bikers la ven como un objeto raro, algunos la ven con desprecio, se ríen, y me dicen con cierto sarcasmo que la llevo "bien equipada"; a mí me gusta, y tengo todo lo que necesito, viajo lento, descanso y sigo; esa bicicleta es para mí, una terapia y un medio de volver a respirar, pausado, buscando la calma en un paseo, de preferencia solo, las personas en su interacción siempre sacan su ego, su ánimo de competencia, se comparan, quién es mejor qué, y eso me tiene cansado. En mi bicicleta ese ego humano ya no es importante.