Desde el 2009 (mis comienzos en este maravilloso mundo con la adquisición de mi primera bici, una Orbea Shepa de aluminio, que me costó 600 euros no he sentido miedo pero a raíz de la compra de la bicicleta de carretera, una Scott Addict de carbono de 1800 euros en el 2018
y los datos de fallecidos en carretera hacen que tenga mucho miedo tanto en carretera como en ciudad’.
‘Si bien es verdad que tiene que cambiar la legislación al respecto, endurecer las sanciones, tiene que haber un cambio brusco en el comportamiento tanto de conductores como ciclistas, ya que veo a ciertos ciclistas saltarse semáforos, circulando por aceras, no respetando los pasos de cebra, etc’.